Habilidades

Una vez completados los estudios universitarios o más adelante, ya con algunos años de experiencia profesional, nos podemos plantear la posibilidad de realizar un Master que proporcione una formación adicional a nuestros conocimientos y habilidades adquiridos hasta el momento. No es una decisión fácil, porque hay muchos factores en juego: la inversión, el tiempo disponible, la conciliación con el entorno familiar… por lo que es importante que entendamos las diferentes etapas de este proceso: 

1. ¿Necesito formación? Es una pregunta que podría pasar desapercibida, entre tantas otras que nos hacemos, sino fuera porque desvela un problema mucho más profundo: nos sentimos estancados, tenemos aspiraciones no colmadas, queremos que en nuestra vida pasen cosas diferentes… Reconocer la necesidad de formación constituye, ya de inicio, un gran acto de humildad. Y es también un primer síntoma de insatisfacción que, como ya sabemos, es uno de los motores que mueven el cambio.

2. ¿Dónde me formo? Se trata de adquirir un bagaje que permita afrontar nuevos retos y aprovechar nuevas oportunidades, con una metodología docente probada que se centre en las competencias y en el “saber hacer”. Pero también de formar parte de una comunidad de aprendizaje, creando una red de contactos y teniendo acceso a la información clave. En este sentido, los centros formativos que saben gestionar las expectativas sin ponerles límite, acaban marcando la diferencia.

3. ¿Formación específica  o transversal?  Queremos saber más de menos, saber más de lo que ya sabemos y convertirnos en especialistas de áreas muy concretas… o queremos tener una formación más transversal, saber un poco de todo, ser expertos en generalidades, que dijo alguien, esa posición que parece fácil pero que no lo es, porque en el fondo se trata de alcanzar… ¿la sabiduría? ¿ese sexto sentido que permite pasar de la perspectiva global al detalle en un clic? Es un dilema que sólo uno mismo puede resolver, pero desde fuera se puede contribuir a identificar y a entender aquellos factores que más influyen en la decisión, como: 

  • los propios intereses
  • las oportunidades profesionales que se pueden presentar
  • las tendencias del mercado
  • lo que actualmente aporta valor a las empresas
  • lo que se valora en una selección de personal

4. ¿Qué programa? Toda elección tiene un coste de oportunidad, por lo que es aconsejable realizar un análisis de los distintos escenarios antes de tomar la decisión final, otorgando a la intuición, como siempre, la ponderación que se considere oportuna. La evolución de la trayectoria personal y profesional de cada uno dirá si la elección fue la acertada. 

Más allá del detalle de cada programa, del coste, del tiempo y del esfuerzo empleado, a mi me gusta pensar que habrá un antes y un después. Que será un trayecto de crecimiento, donde lo importante no está en encontrar ese punto de apoyo que Arquímedes necesitaba para mover el mundo, sino en su búsqueda. Porque, si al final resulta que somos lo que la educación hace de nosotros, ¿cómo explicar sin que a uno le confundan con un vendedor de sueños, que la formación es, sobre todo, una inversión en emociones?