Cada vez que se acerca la defensa del Trabajo Final del Master Universitario en Dirección de Proyectos (MUDP) de La Salle, vuelvo a repasar los factores claves de éxito de una presentación: la voz (tono, velocidad, vocalización), el lenguaje corporal (postura, mirada, gestos, apariencia), el discurso (estructura, contenido) y las ayudas visuales (Power Point, videos), entre otros.
Todos suman y contribuyen a que la exposición sea atractiva. Pero me faltaba uno. Uno que actúa de integrador y que, de explotarlo adecuadamente, prácticamente nos garantiza el éxito: el ECH, acrónimo de Explícalo Como una Historia. Esta idea ya estaba latente cuando la escuché en palabras de Roger Schank. Y rescaté de la memoria a Eva Luna, de Isabel Allende, y recordé lo que ya sabía: que a la gente le gusta escuchar historias.
Tu proyecto trata de porcentajes, cronogramas y presupuestos. Pero también es la historia de un equipo implicado que se esfuerza en alcanzar la meta. Cuenta cómo se fraguó el proyecto, cómo lo vivió el equipo, cómo lo recibió el cliente, cómo benefició al usuario. Y la gente querrá saber más. Usa el factor humano como hilo conductor, think human! Apela a las emociones que se esconden detrás de las frías cifras de un Excel. Seduce a la audiencia y aprovecha para vender los logros del proyecto, las habilidades del equipo y, porqué no, las tuyas propias.
¿Te ves capaz de convertir ideas complejas en historias interesantes y evocadoras? Pues cuéntanos la historia que encierra tu proyecto.